La historia de la hamburguesa en Chile

 

Chile es un país con una identidad gastronómica única y variada, pero si hay algo que rescatar de toda nuestra magnífica cocina son los clásicos y siempre fieles sándwiches. ¿Quién no ha ahuyentado el hambre con un salvador jamón-queso? ¿o disfrutado de un fresco, pero contundente chacarero? En este blog te contaremos sobre la curiosa historia que esconden los sándwiches que todos conocemos.

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Cuenta la leyenda que los primeros sándwiches en Chile nacieron en 1851, con la llegada de los trenes de vapor a la capital, en donde la gente necesitaba de un alimento de rápido acceso para comer en las recién nacidas estaciones. Fue así como los emprendedores de la época, crearon el “pan de viaje”: un emparedado con base de tortilla de rescoldo y relleno con queso, pernil o arrollado de cerdo.

Mucho más tarde, en 1880, ya se podían ver preparaciones más elaboradas de emparedados en recetarios de la época, como las “tostadas de viaje”: hechas con pan de cerveza, mantequilla, una torreja de jamón o carne asada fría, anchoas, sardinas, queso inglés o col en conserva; según el gusto del comensal.

Así fue como el “pan relleno con algo” fue ganando fama entre las personas de todos los estratos sociales de la época. Ejemplo de esto es la historia de Don Ramón Barros Luco (de la cual hablamos anteriormente en otro de nuestros blogs), quien frecuentaba un mítico local del centro de Santiago llamado “La Confitería Torres”, para pedir siempre un emparedado de carne con queso, el cual fue bautizado con su nombre cuando Barros Luco asumió la presidencia de nuestro país en 1910.

Ya en los años 30 la sandwichería chilena comenzó a expandirse masivamente y los locales ofrecían variadas alternativas de relleno, así como la carne mechada, plateada, lomo de cerdo, arrollado, pernil y lengua, además de tener ya instaurados en su carta los chacareros, ave palta y ave pimentón. Estos sandwiches solían comerse en la barra, y casi nunca se llevaban a la mesa. En ese tiempo los panes más utilizados eran la marraqueta y el molde de miga. Al mismo tiempo, pero en un contexto más popular, tuvo su aparición el archiconocido sandwich de potito, cercano a los estadios o a la salida de eventos públicos. Este sándwich ha sabido ganarse el corazón de un gran nicho con sus característicos ingredientes.

Llegando ya a los tiempos más recientes, la hamburguesa como tal se independiza de los sandwiches tradicionales con el nacimiento de “Burger Inn” en 1976, cadena de comida rápida que agregaba al emparedado cebolla y queso cheddar, acompañado con papas fritas y bebida. Fijando en Chile los cimientos para recibir a McDonald’s en 1990.

Hoy en día las variedades de hamburguesas en Chile son muchas, pero la tendencia está en explorar los sabores gourmet y ofrecer toda una experiencia gastronómica al cliente, tal y como lo hacemos en Albedrío con nuestras deliciosas variedades de preparaciones, como la Hamburguesa Americana con aros de cebolla, queso cheddar, tocino y salsa BBQ o la Hamburguesa Tres Quesos, hecha con un mix de queso cheddar, azul y mozzarella, además de champiñones y mermelada de cebolla al vino. Si hay algo que queda claro, es que las hamburguesas llegaron para quedarse, y tú ¿qué variedades has probado?

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